lunes, noviembre 27, 2006
UN MALAGUEÑO EN PUERTO RICO

Regreso a mi Málaga con la ilusión de un hijo que vuelve al hogar. Trato de recuperar parte de los años que pasé fuera de mi tierra, de mis costumbres, de mis raíces. Su gente, sus paisajes y callejas me inspiran y alientan a seguir siendo un eterno estudiante de las formas y la luz.
En cada cuadro confieso el respeto y el amor que siento por mis semejantes; obra excelsa del Creador.
En mis obras religiosas anhelo unir el mundo con la esperanza de que la Paz sea sobre la tierra; que los niños puedan jugar y reír sin temer a un futuro incierto; a las guerras.
Quiero e insisto ver el lado bello de la vida en cada rostro de mujer; en cada niño; en cada anciano; en cada paisaje; en cada flor”.